Todo lo que escribo es gratis. Tu café lo hace posible.
Quiero invitar un caféTodo lo que hago en TeoCotidiana es gratis, y va a seguir siéndolo, porque lo que me mueve a hacerlo es la convicción de que es parte del proyecto del reino de Dios alzar la voz con un mensaje de esperanza y amor. Los artículos, el correo de cada semana, los carruseles, los episodios del pódcast. Sin publicidad y sin nada guardado solo para quienes pagan, porque el evangelio que quiero compartir no se cobra.
Pero gratis para quien lo lee no quiere decir gratis de hacer. Cada recurso son horas de lectura, de verificar ideas y textos, de escribir y volver a escribir. El sitio, el correo y las herramientas se renuevan cada mes, y alguien tiene que sostenerlos.

Detrás de las cifras hay gente, y las historias que puedo contar son las que ellos mismos me han dejado contar.
Y antes de todo esto hubo una cámara recorriendo Medellín: Él entre nosotros, el documental que dirigí en 2016 sobre cómo se vive la fe en Jesús en esta ciudad, se estrenó en el Teatro Lido con entrada libre y más de mil personas inscritas, y un año después lo subimos completo a YouTube para que no tuviera puerta de entrada. Así ha sido siempre: primero se hace, después se busca cómo sostenerlo.
ArtículosLas preguntas que no se hacen en voz alta, contestadas sin miedo y con la Biblia abierta.
Correo semanalLo nuevo, cada semana, en tu bandeja y en el canal de WhatsApp.
PódcastPara quien prefiere escuchar: lo mismo, dicho en voz alta.
CarruselesCada artículo, convertido en láminas para Instagram.
Jesús sanaba gratis y anunciaba la esperanza sin cobrarle a nadie. Y aun así había un grupo de personas que sostenía su ministerio con lo que tenían. Lucas las nombra: María Magdalena, Juana, Susana, «y otras muchas».
«…y Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.»Lucas 8:3 · Reina Valera 1960
Nadie pagó por una sanidad. Alguien pagó el pan del camino. A ese grupo te invito: si tienes la posibilidad, sé parte de las personas que sostienen este proyecto para que siga siendo gratis para todos.
Si algo de lo que escribo te ha servido, y puedes, invítame un café. Uno solo, o uno cada mes.
Lo único que recibes a cambio es un detalle de agradecimiento: los fondos de pantalla «Ser Iglesia» que uso en mi computador y en mi celular. Todo lo demás lo recibe también el que no puede dar, y eso es justamente lo que quiero que tu café sostenga: que la persona que hoy no tiene con qué, la que llegó con miedo a preguntar, encuentre esto abierto.
Gracias. De verdad, gracias.Este es el café con el que escribo casi todo. Desde Marinilla, Antioquia. — Tomás