TeoCotidiana
Un grupo pequeño de personas conversando en círculo en una sala
Reflexión
· 5 min de lectura

¿Qué es lo que sostiene una iglesia?

No los cargos, no las jerarquías, no los rituales. Todo eso puede estar en orden y la iglesia seguir estando vacía.

La iglesia no era un lugar al que se iba. Era gente caminando junta, intentando vivir el evangelio. El edificio, el cronograma y los cargos llegaron después — y se nos volvieron lo principal.

Uno pregunta qué sostiene una iglesia y la respuesta llega sola, en forma de organigrama: el pastor, los ancianos, los ministerios, el orden del culto, la reunión de los martes.

Y todo eso puede estar funcionando perfecto. Las cuentas al día, el sonido bien, los cargos ocupados, el cronograma cumplido. Y la iglesia seguir estando vacía. No vacía de gente: vacía por dentro.

Eso no es una crítica a la organización. Es que estamos midiendo la cosa equivocada.

Lo que la iglesia no era

Cuando uno vuelve al principio se encuentra con algo bastante incómodo, porque es exactamente lo contrario de lo que aprendimos.

La iglesia no era un lugar al que se iba. No era un cronograma de actividades que se cumpliera. No era una estructura ritual. La iglesia eran hombres y mujeres que caminaban recordando e intentando vivir el evangelio.

Nada más. Y nada menos, que es lo difícil.

Si llegabas a otra ciudad, seguías siendo iglesia

Hay un detalle práctico que a mí me voló la cabeza cuando lo entendí.

Si estabas en una ciudad e ibas a una casa donde se reunían algunas personas de esa misma fe, eras iglesia. Eras parte de la asamblea. Y si te ibas para otra ciudad y te reunías con otro grupo de personas, seguías siendo parte de la iglesia.

No había traslado de membresía. No había carta de recomendación de tu pastor anterior. No había que empezar de cero ni probar nada.

La iglesia está constituida por personas: tú y yo. No es un lugar al que vamos todos los días sin falta, de acuerdo con los cronogramas. Es algo que somos todos los días, sin falta, sin importar dónde estemos.

Somos iglesia con los demás y somos iglesia para los demás.

La salvación no llegó en singular

Aquí hay algo que se nos torció hace rato y casi no lo notamos: vivimos la salvación como un asunto individual. Mi relación con Dios, mi devocional, mi crecimiento, mi propósito.

Pero la salvación de Dios, que es en Jesús, viene de forma comunitaria. Viene en plural. Iglesia es cuando vivimos juntos la esperanza del evangelio; juntos la buena noticia; juntos el mensaje de sanidad y libertad. En el encuentro con el otro — incluso con el otro que no es muy afín a lo que yo digo, a lo que yo pienso, a lo que yo soy dentro de las estructuras sociales.

Ese «incluso» es el que cuesta. Es fácil ser comunidad con los que se parecen a uno. Eso no es iglesia todavía: es afinidad — y termina decidiendo quién puede sentarse en la mesa.

Cuatro paredes

Y por eso las peleas de las iglesias antiguas eran tan poco espirituales y tan concretas. La invitación que aparece una y otra vez no es a tener mejor doctrina: es a que no haya fricciones, ni murmuraciones, ni peleas, ni acepción de personas, ni diferenciaciones sociales.

Iglesia es lo que construimos con el otro. Pero no existe para quedarse enmarcada por cuatro paredes: existe para proyectar la buena noticia hacia afuera.

Entonces la respuesta a la pregunta del principio es más simple y más exigente de lo que parecía. Lo que sostiene una iglesia no es el cargo del que preside ni la puntualidad del cronograma. Es si esa gente está siendo iglesia el martes, en su trabajo, con alguien que no piensa como ellos.

Si eso pasa, el edificio ayuda. Si eso no pasa, el edificio disimula.

¿Cuándo fuiste iglesia por última vez fuera del edificio?

Primera lámina del carrusel

La versión corta salió en Instagram
9 láminas · @teocotidiana

Una taza de café sostenida en la mano, con tejados y montaña al fondo
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Se llama «Nuevos Comienzos» y habla del miedo que da empezar algo. Lo escribí pensando en cuando estaba arrancando el pódcast y llevaba meses sin atreverme a grabar.

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Jesús para la vida real, de Tomás Castaño Marulanda
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Prólogo de José Chacón · Tomás Castaño Marulanda
Edición independiente · ISBN 979-8371758729

Hablan del libro

De las páginas «Hablan de…» de la edición impresa
Si este libro es tu primera aproximación al evangelio, felicidades, te vas a inmunizar contra la religiosidad
Cesar Soto · Chile
Escritor. Pastor Asociado en Austin New Church y pastor de la comunidad «Amor Original». Maestría en Estudios Teológicos Latinos, Palmer Theological Seminary.
No aporta ningún enfoque teológico nuevo, ni propone un nuevo acercamiento doctrinal a la vida cristiana… y esa es la buena noticia
Noa Alarcón · España
Editora y traductora especializada en teología y ciencias bíblicas. Estudió Filología Hispánica y Hebrea.
Su autor vuelve a narrar la historia con una cercanía y ternura que contagian el deseo de volver nuevamente a los brazos de Jesús
Almendra Fantilli · Argentina
Licenciada en Comunicación Social y fotógrafa. Directora del documental «El Culto».
Tomás contribuye en buena hora a recordar que estamos en mora, con dos milenios de atraso, y lo hace por una vía que no goza de buena prensa: abordar preguntas simples, sin pedigrí
Alvin Góngora · Colombia
Master en Estudios Teológicos. Docente universitario. Editor de Traducciones en Tearfund. Editor de este libro.
Puede ser el texto que al leerlo te haga sentir menos sola y enajenada en la ola de pensamientos que de pronto llegaron a cuestionarlo todo
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Doctora en geografía humana. Docente de la Universidad de Barcelona.
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Sergio Ramírez Lozano · Colombia
Director de traducciones e interacción bíblica, Sociedad Bíblica Colombiana. Ph.D. en Psicología y Magíster en Ciencias Bíblicas.
Lo que viene · en construcción

Dios sigue ocurriendo

El devocional. Veintidós capítulos que siguen a Jesús desde el pesebre hasta las heridas que conservó después de resucitar — no para explicarlo, sino para encontrarlo donde uno vive.

Todavía no tiene fecha. Quien esté en la lista de correo se entera primero, y verá capítulos sueltos antes de que salga.

Avísame cuando salga
I

Dios se acercó

Nació pequeño, en la noche, en el exilio, en la vida ordinaria.

II

Jesús y la vida humana

Se cansó. Lloró. Tocó lo intocable. Puso una mesa donde cabes.

III

El Reino y la humanidad

El diablo también ofrecía poder. El padre salió corriendo.

IV

La cruz

El templo lo enojó. No se haga mi voluntad. ¿Por qué me has abandonado?

V

Resurrección y esperanza

Tomás necesitó tocar. Lo reconocieron. Conservó sus heridas.

Tomás Castaño Marulanda
Quién escribe esto

Tomás Castaño Marulanda

Crecí en un barrio pobre, violento y peligroso, con todas las carencias imaginables y todos los peligros imaginables. La iglesia local en la que crecí me salvó la vida: me dio un lugar, me dio identidad, me dio el amor que necesitaba para ser fuerte frente al contexto, y me dio razones para no aceptar las ofertas de dudosa procedencia que el barrio siempre tenía listas para un muchacho como yo.

Y en esa misma iglesia me tocaron las espinas. Cuando empecé a hacer preguntas que desbordaban las respuestas permitidas por el pastorado, se explotó la burbuja. Salí abruptamente del lugar donde me había construido durante años y me quedé sin saber a dónde pertenecía.

Ya sé que la metáfora de la rosa es un cliché. No encontré ninguna otra que se adaptara mejor. He sufrido las espinas del cristianismo y también he vivido su belleza, el olor a dulce, la alegría de la esperanza. Y creo que hay algo que decir en las dos direcciones.

Hay espinas que nunca debieron existir: el abuso psicológico, emocional, espiritual y también sexual, cometido por personas y organizaciones que alegando ser agentes de Dios actuaron como el diablo. Cuando escribo sobre eso no lo hago desde afuera. Y frente a esas heridas sigo creyendo que la belleza de Jesús tiene una caricia de sanidad.

De ahí salió TeoCotidiana: reflexiones diarias sobre Jesús, escritas en los ratos libres. Después vinieron el pódcast y Jesús para la vida real, con prólogo de José Chacón. Ahora estoy escribiendo dos libros más: un devocional que se llama Dios sigue ocurriendo y otro que se llama Qué cristianismo tan extraño.

Camino buscando aportar en la construcción de una iglesia donde los rechazados y las rechazadas, las ovejas negras, encuentren aceptación y cercanía.

«El lugar más alto al que quiero que me lleve Dios es a los pies de las personas.»

Esto no es la verdad verdadera. A lo sumo son ideas que me han acompañado, y que te dejo aquí por si te sirven en el camino.

El pódcast

Dieciocho episodios sobre las preguntas que en la iglesia se responden rápido y en la vida no.

Todos los episodios
018Verdadera alabanza y adoración
017No es la palabra de Dios
016Una fe subversiva
011El cristianismo es un proceso
009El infierno
008¿Diezmar o no diezmar?
El primer capítulo, gratis «Nuevos Comienzos» en PDF · te llega al correo

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