TeoCotidiana
Manos contando billetes gastados sobre una mesa, con un salón desenfocado al fondo
Reflexión
· 6 min de lectura

Si no te sana ni te libera, no es evangelio

Jesús era gratis. Todo lo que le pone precio a la gracia está vendiendo otra cosa.

Sanaba gratis, acompañaba gratis, alimentaba gratis. Cuando algo se llama evangelio y te cobra —en plata, en méritos o en vergüenza— no es un evangelio incompleto: es que no es evangelio.

El discurso se oye todos los días en iglesias de nuestras ciudades, y va más o menos así: para que Dios te responda tienes que estar sin manchas, lejos del mundo, y tienes que pagar. Pactar. Ofrendar.

Y hay una versión de eso que a mí me parece de las cosas más tristes que he oído: saca del bolsillo el billete más grande, porque ese es «el de Dios», y vuelve a guardar el billete pequeño, porque «ese es el del diablo».

Eso se le inyecta a la gente todos los días como si fuera la verdad de Dios.

Jesús era gratis

Y la frase suena casi grosera de tan simple, pero es lo que hay.

La encarnación de Dios, el que viene y nos habita, sanaba gratis, acompañaba gratis, alimentaba gratis. Los milagros, la sanación, el perdón: nada de eso tenía precios que obstaculizaran la llegada de las personas hasta la gracia divina. La transformación era el resultado de toparse con esa gracia que él daba, y da, de manera gratuita.

Y cuando mandó a los suyos a hacer lo mismo, se lo dejó dicho sin margen de interpretación:

«Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.»Mateo 10:8 · Reina Valera 1960

Ahí está la instrucción completa. Y no dice «cobren lo justo» ni «que cada uno dé según su fe». Dice de gracia.

Gratis y gracia son de la misma familia

Me encanta esta relación y creo que explica todo el asunto: «gratis» y «gracia» vienen de la misma raíz. Dar por gracia lo que se recibió por gracia también se puede leer como dar gratuitamente lo que se recibió de forma gratuita.

O sea que cobrar por la gracia no es solo un problema ético. Es un problema de idioma: si tiene precio, ya no es gracia. Es otra cosa, con otro nombre.

El día que armó un látigo

Jesús subió al templo con su grupo y vio la mercadería adentro. La plata moviéndose. Los animales del sacrificio a precios altos. Y vio lo que eso producía: una brecha cada vez más grande entre las personas y el Dios del templo.

Y se enojó. Se encolerizó, le dio rabia, se llenó de ira. Armó un látigo y tiró las mesas.

Vale la pena mirar bien contra qué era esa rabia, porque no era contra la gente que iba a orar. Era contra un sistema piramidal, una estructura económica, una riqueza construida sobre la necesidad espiritual de las personas.

A Dios lo encoleriza que nuestras iglesias sean un mercado de la gracia, donde la materia prima es la necesidad de la gente.

Y ese texto no está ahí solo para informarnos. Es también una invitación a que a nosotros nos dé rabia el mercado de la fe.

Cómo se reconoce

La prueba es corta y no requiere teología. Si te dicen «evangelio» y eso no te sana, no te libera, no te da esperanza — y además excluye a otros — te mintieron. No es evangelio: te están manipulando.

Y ojo, que el precio no siempre es plata. A veces el precio es el mérito: pórtate bien un tiempo y después hablamos — la misma lógica de quién puede sentarse en la mesa. A veces es la vergüenza: quédate callado, no cuentes eso, no dañes el testimonio. A veces es el silencio.

La obra de Dios es por gracia. Los que venden a Dios solo están vendiendo aire.

¿Qué te han hecho pagar por algo que era gratis?

Primera lámina del carrusel

La versión corta salió en Instagram
6 láminas · @teocotidiana

Una taza de café sostenida en la mano, con tejados y montaña al fondo
Sostener esto

Invítame un café

Esto no tiene publicidad, ni patrocinadores, ni una iglesia detrás que lo financie. Se sostiene con lo que escribo y con la gente que decide aportar.

Si algo de lo que leíste aquí te sirvió, me puedes invitar un café. Literal: un café. Con eso me ayudas a sostener el proyecto — el dominio, las herramientas, las horas de escribir.

Invítame un café

Puedes aportar una sola vez o cada mes.
Tú eliges cuántos cafés.

Gratis · PDF · 17 páginas

Léete el primer capítulo

Se llama «Nuevos Comienzos» y habla del miedo que da empezar algo. Lo escribí pensando en cuando estaba arrancando el pódcast y llevaba meses sin atreverme a grabar.

Te lo mando al correo. Ese es el único requisito: dime a dónde te lo envío y en un minuto lo tienes.

Te llega un correo para confirmar; al confirmarlo recibes el PDF. Y te aviso el día que salga «Dios sigue ocurriendo». No le paso tu correo a nadie y te puedes salir cuando quieras.

Revisa tu correo. Te llegó un mensaje para confirmar. Dale clic y ahí mismo te mando el capítulo. Si no lo ves en un minuto, mira en Promociones o Spam.
Jesús para la vida real, de Tomás Castaño Marulanda
El libro · ya publicado

Jesús para la vida real

«Jesús para la vida real» es un grano más en medio de muchos y muchas que están alzando la voz y sus historias para que estén al servicio de la gente y sus necesidades y sus procesos.

En papel y en Kindle. Y si quieres probarlo antes, el primer capítulo está aquí arriba, gratis.

Comprar en Amazon

Prólogo de José Chacón · Tomás Castaño Marulanda
Edición independiente · ISBN 979-8371758729

Hablan del libro

De las páginas «Hablan de…» de la edición impresa
Si este libro es tu primera aproximación al evangelio, felicidades, te vas a inmunizar contra la religiosidad
Cesar Soto · Chile
Escritor. Pastor Asociado en Austin New Church y pastor de la comunidad «Amor Original». Maestría en Estudios Teológicos Latinos, Palmer Theological Seminary.
No aporta ningún enfoque teológico nuevo, ni propone un nuevo acercamiento doctrinal a la vida cristiana… y esa es la buena noticia
Noa Alarcón · España
Editora y traductora especializada en teología y ciencias bíblicas. Estudió Filología Hispánica y Hebrea.
Su autor vuelve a narrar la historia con una cercanía y ternura que contagian el deseo de volver nuevamente a los brazos de Jesús
Almendra Fantilli · Argentina
Licenciada en Comunicación Social y fotógrafa. Directora del documental «El Culto».
Tomás contribuye en buena hora a recordar que estamos en mora, con dos milenios de atraso, y lo hace por una vía que no goza de buena prensa: abordar preguntas simples, sin pedigrí
Alvin Góngora · Colombia
Master en Estudios Teológicos. Docente universitario. Editor de Traducciones en Tearfund. Editor de este libro.
Puede ser el texto que al leerlo te haga sentir menos sola y enajenada en la ola de pensamientos que de pronto llegaron a cuestionarlo todo
Ana Belén · Ecuador
Doctora en geografía humana. Docente de la Universidad de Barcelona.
Este libro ayudará a una generación a ver cuán hermoso es Jesús en verdad
Sergio Ramírez Lozano · Colombia
Director de traducciones e interacción bíblica, Sociedad Bíblica Colombiana. Ph.D. en Psicología y Magíster en Ciencias Bíblicas.
Lo que viene · en construcción

Dios sigue ocurriendo

El devocional. Veintidós capítulos que siguen a Jesús desde el pesebre hasta las heridas que conservó después de resucitar — no para explicarlo, sino para encontrarlo donde uno vive.

Todavía no tiene fecha. Quien esté en la lista de correo se entera primero, y verá capítulos sueltos antes de que salga.

Avísame cuando salga
I

Dios se acercó

Nació pequeño, en la noche, en el exilio, en la vida ordinaria.

II

Jesús y la vida humana

Se cansó. Lloró. Tocó lo intocable. Puso una mesa donde cabes.

III

El Reino y la humanidad

El diablo también ofrecía poder. El padre salió corriendo.

IV

La cruz

El templo lo enojó. No se haga mi voluntad. ¿Por qué me has abandonado?

V

Resurrección y esperanza

Tomás necesitó tocar. Lo reconocieron. Conservó sus heridas.

Tomás Castaño Marulanda
Quién escribe esto

Tomás Castaño Marulanda

Crecí en un barrio pobre, violento y peligroso, con todas las carencias imaginables y todos los peligros imaginables. La iglesia local en la que crecí me salvó la vida: me dio un lugar, me dio identidad, me dio el amor que necesitaba para ser fuerte frente al contexto, y me dio razones para no aceptar las ofertas de dudosa procedencia que el barrio siempre tenía listas para un muchacho como yo.

Y en esa misma iglesia me tocaron las espinas. Cuando empecé a hacer preguntas que desbordaban las respuestas permitidas por el pastorado, se explotó la burbuja. Salí abruptamente del lugar donde me había construido durante años y me quedé sin saber a dónde pertenecía.

Ya sé que la metáfora de la rosa es un cliché. No encontré ninguna otra que se adaptara mejor. He sufrido las espinas del cristianismo y también he vivido su belleza, el olor a dulce, la alegría de la esperanza. Y creo que hay algo que decir en las dos direcciones.

Hay espinas que nunca debieron existir: el abuso psicológico, emocional, espiritual y también sexual, cometido por personas y organizaciones que alegando ser agentes de Dios actuaron como el diablo. Cuando escribo sobre eso no lo hago desde afuera. Y frente a esas heridas sigo creyendo que la belleza de Jesús tiene una caricia de sanidad.

De ahí salió TeoCotidiana: reflexiones diarias sobre Jesús, escritas en los ratos libres. Después vinieron el pódcast y Jesús para la vida real, con prólogo de José Chacón. Ahora estoy escribiendo dos libros más: un devocional que se llama Dios sigue ocurriendo y otro que se llama Qué cristianismo tan extraño.

Camino buscando aportar en la construcción de una iglesia donde los rechazados y las rechazadas, las ovejas negras, encuentren aceptación y cercanía.

«El lugar más alto al que quiero que me lleve Dios es a los pies de las personas.»

Esto no es la verdad verdadera. A lo sumo son ideas que me han acompañado, y que te dejo aquí por si te sirven en el camino.

El pódcast

Dieciocho episodios sobre las preguntas que en la iglesia se responden rápido y en la vida no.

Todos los episodios
018Verdadera alabanza y adoración
017No es la palabra de Dios
016Una fe subversiva
011El cristianismo es un proceso
009El infierno
008¿Diezmar o no diezmar?
El primer capítulo, gratis «Nuevos Comienzos» en PDF · te llega al correo

Revisa tu correo y confirma.