TeoCotidiana
La mano abierta de un adulto y encima, apoyada, la mano pequeña de un niño
Reflexión
· 8 min de lectura

Corregir con vara: ¿la Biblia manda pegarle a los hijos?

En una librería cristiana venden palos para pegarle a los niños, con versículos pegados encima. Uno de ellos cita Efesios 6:4 — y le corta justo la mitad que lo prohíbe.

La vara del pastor era un garrote corto y servía para defender a la oveja del animal que venía por ella. Apuntaba hacia afuera. El que guiaba al rebaño era el otro palo, el del gancho. La vara nunca apuntó hacia adentro.

Están colgados en un exhibidor, en fila, con su código de barras y su etiqueta de precio. Palos de madera lijada, largos, del ancho de una regla. Al lado hay libros infantiles y un tapiz bordado que dice «Tu amistad endulza mi vida. ¡Feliz día!». Es una librería cristiana. Y eso que están vendiendo son palos para pegarle a un niño.

El exhibidor. Los palos cuelgan entre los tapices bordados y los libros infantiles, con su etiqueta de precio.
El exhibidor. Los palos cuelgan entre los tapices bordados y los libros infantiles, con su etiqueta de precio.

Cada uno trae su versículo impreso a lo largo:

«La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él.» · «El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.» · «La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.»Proverbios 22:15 · 13:24 · 29:15 · Reina Valera 1960
Cinco de los modelos, con el versículo impreso a lo largo de la madera.
Cinco de los modelos, con el versículo impreso a lo largo de la madera.

Y uno de ellos, el rojo, el más largo de todos, dice así:

«Padres criad en disciplina y amonestación del Señor. Efesios 6:4.»

El palo rojo, girado para poder leerlo. Cita Efesios 6:4 y arranca la cita en la mitad del versículo.
El palo rojo, girado para poder leerlo. Cita Efesios 6:4 y arranca la cita en la mitad del versículo.

Ahí me detuve. Porque ese versículo no empieza ahí.

El versículo que le cortaron la mitad

Efesios 6:4, completo, dice esto:

«Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.»Efesios 6:4 · Reina Valera 1960

La primera mitad del versículo es una prohibición dirigida a los papás. Y es la prohibición de hacer lo que ese palo está fabricado para hacer.

Alguien se sentó a diseñar esa etiqueta. Alguien midió el espacio, escogió la tipografía, mandó a imprimir. Y en algún punto de ese proceso alguien decidió dónde empezaba la cita. No es un descuido de imprenta. Es una edición. Le quitaron al versículo justo la parte que les estorbaba y dejaron el pedazo que les servía de licencia.

Y por si faltara algo: a varios de esos palos les pusieron el dibujito de una ovejita.

Guarda ese detalle. Vuelvo a él más adelante.

Nadie lee la Biblia literalmente. Ni ellos

La pregunta que llega, la que la gente escribe de noche y con miedo, es esta: ¿eso es literal? ¿Tengo que pegarle a mi hijo porque la Biblia dice que hay que corregir con vara?

Si de verdad cumpliéramos todo lo que está escrito, sin filtro y sin contexto, no estaríamos discutiendo por un palo de librería. Estaríamos haciendo esto:

«Si alguno tuviere un hijo contumaz y rebelde, que no obedeciere a la voz de su padre ni a la voz de su madre… entonces lo tomarán su padre y su madre, y lo sacarán ante los ancianos de su ciudad… Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán, y morirá.»Deuteronomio 21:18-21 · Reina Valera 1960

Nadie hace eso. Ni el que fabrica el palo, ni el que lo cuelga en la vitrina, ni el pastor que lo recomienda desde el púlpito. Todos, absolutamente todos, estamos escogiendo qué leemos al pie de la letra y qué no.

Entonces la pregunta ya no es si filtramos. Es con qué filtro. Y esa pregunta sí la tienes que responder tú, porque de tu respuesta depende un niño.

Proverbios no es una ley: es un refranero

Hay algo anterior a todo esto, y tiene que ver con qué clase de libro es Proverbios.

Harold Segura —pastor bautista caleño, director de Fe y Desarrollo de World Vision para América Latina, que lleva años escribiendo sobre teología de la niñez— hizo esta relectura y llegó a algo que ya no me puedo quitar de encima. Proverbios es un libro sapiencial: su asunto es la sabiduría, la maduración de una persona entera. En sus palabras: «la vara no es la enseñanza más relevante, mucho menos la prescripción exclusiva».

Y sobre la palabra misma, Segura señala que en hebreo significa muchas cosas —báculo, cayado, cetro, bastón— y que el significado depende del pasaje. «Sólo en algunos casos es, de manera directa, una vara de castigo físico.»

Piénsalo por el lado del idioma que hablas todos los días. «No matarás» es una orden. «Al que madruga Dios le ayuda» no lo es: es una manera de decir algo.

Y cuando uno agarra un refrán y lo vuelve reglamento pasa algo que ya conocemos, porque lo hemos hecho con otras cosas: el versículo deja de decirnos algo y empieza a autorizarnos algo preconcebido.

Eso es lo que se llevaron los que descolgaron ese palo de la vitrina. No se llevaron un consejo de crianza. Se llevaron un permiso, con el versículo impreso al lado para que nadie tuviera que dar explicaciones en la casa.

Y eso nunca se dice con su nombre. Nadie dice «le pegué porque me sacó la piedra y porque podía». Se dice corrección. Se dice disciplina. Se dice «es por tu bien, mijo». Igual que a la humillación pública en la iglesia le decíamos restauración.

El que paga es el mismo de siempre: el que no se puede ir.

La palabra que nadie se detiene a mirar

A mí lo que me desarmó fue una palabra.

La palabra que se traduce «vara» en Proverbios es shevet. Es la misma palabra —la misma— que aparece en el salmo más leído de toda la Biblia:

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.»Salmos 23:4 · Reina Valera 1960

Léelo otra vez. La misma vara que según ellos existe para golpear a un hijo es la que, en el Salmo 23, infunde aliento. La que consuela. La que uno agradece que esté cerca cuando va caminando por lo más oscuro de su vida.

Nadie, nunca, ha leído el Salmo 23 pensando «qué alivio, Dios me va a dar unos correazos».

Para qué servía la vara de verdad

El pastor cargaba dos palos, no uno. La vara era un garrote corto y grueso, a veces con un nudo en la punta: con eso se enfrentaba al animal que venía por el rebaño. El cayado era el largo, el del gancho, y con ese guiaba, enderezaba el camino y sacaba del hueco a la oveja que se había caído.

Había un palo para defender y un palo para guiar. Ninguno de los dos era para castigar a la oveja. La vara apuntaba hacia afuera, contra el lobo. Nunca hacia adentro, contra el rebaño.

Un pastor que le pegara a sus ovejas con la vara no estaría pastoreando. Sería aquello de lo que las ovejas necesitaban ser defendidas.

Y ahora vuelve al dibujito de la ovejita pegado en el palo.

Le pusieron una oveja a la herramienta con que le van a pegar al hijo. No entendieron nada. La oveja del cuento no es la que recibe los golpes: es la que la vara protege.

El filtro se llama Jesús

Yo trato de pasar cada tema por lo que Jesús dijo y por cómo vivió. Y el asunto de la paternidad le aparece todo el tiempo: él entendía a Dios como papá. Pagola señala algo que a mí me parece la clave — que los rasgos con los que Jesús describe a Dios como padre están hechos de características de los padres y de las madres de su época, mezcladas.

Y esas características de madre están en lo más cotidiano. La que se despierta a las tres de la mañana porque el niño tosió distinto. La que sabe cuál juguete es el que lo calma. La que come frío porque estaba soplándole la comida a otro. Todos los días, sin que nadie la aplauda, porque le nace.

Eso es lo que Jesús está diciendo de Dios: que nos está criando.

El papá que corrió

El hijo menor pidió la herencia antes de tiempo, que en ese mundo era como decirle al papá «ojalá te murieras ya», y se fue a gastársela lejos. Atentó contra el honor de la familia y rompió todos los códigos. Cuando volvió, arruinado, el papá tenía la autoridad para castigarlo. La tenía incluso para llevarlo a la puerta de la ciudad, que es lo que decía aquel texto de Deuteronomio.

Hizo esto:

«Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.»Lucas 15:20 · Reina Valera 1960

Cuando aún estaba lejos. O sea que estaba mirando el camino. Llevaba quién sabe cuánto mirando el camino. Y corrió.

No hubo reclamo antes de que se fuera ni sermón cuando volvió. Timothy Keller le dedicó un libro entero a este relato, El Dios pródigo, y el título es la tesis: el derrochador no es solo el hijo. El papá también derrocha. Derrocha perdón, y lo derrocha antes de que se lo pidan.

El muchacho venía con un discurso ensayado desde el camino. Lo había armado frase por frase: que ya no era digno de llamarse hijo, que lo recibiera como a uno de los trabajadores. Nunca alcanzó a decirlo completo. El papá le cayó encima a besos antes de que terminara.

Ese relato no es un manual de crianza. Es sobre cómo es Dios. Pero si Dios como papá y como mamá es nuestro modelo, entonces ya sabemos que el castigo físico —aunque fuera «merecido»— no es parte de la ecuación.

Criar es mirar el camino. Es salir corriendo cuando el otro todavía viene lejos. Es abrazar antes de preguntar. Es besar antes de que el hijo alcance a decir lo que venía ensayando para que lo perdonaran.

Eso no cabe en los golpes de un palo.

En casa

En casa escogimos la crianza respetuosa. Acompañamos a nuestro hijo, intentamos entenderlo dentro de lo que él alcanza a sentir y a hacer a su edad, intentamos estar.

Y claro que hay «no». Hay lugares donde no se puede estar y cosas que no se pueden agarrar. Le explicamos por qué. Y hay veces en que simplemente lo sacamos de donde está, o le toca vivir la consecuencia de haber hecho lo que le dijimos que no hiciera. Cuando llora, lo abrazamos, le seguimos explicando y nos quedamos con él en la frustración. No lo dejamos solo.

Hemos visto los cambios. El respeto que nos tiene no nos lo ganamos a los gritos: a veces está a punto de hacer algo y voltea a mirarnos para saber si estamos de acuerdo. Y entre las palabras que ya usa todos los días están estas cuatro:

por favor, gracias, te amo, perdón.

No las aprendió a punta de golpes. Las aprendió porque las oye, y porque lo tratamos como él merece que lo traten.

Gratis · PDF · 17 páginas

Si esto te está sirviendo: el primer capítulo de Jesús para la vida real te lo mando al correo, sin costo.

Revisa tu correo y confirma — ahí va el capítulo.

Dos cosas antes de cerrar

No te estoy invitando a criar como yo. Yo también me equivoco y voy aprendiendo sobre la marcha. Te estoy invitando a otra cosa: a ser el papá o la mamá que Jesús describía cuando hablaba de Dios. El que mira el camino. El que corre.

Y si a ti te pegaron citándote un versículo, quiero que leas esto despacio: eso no venía de Dios. Venía de alguien que agarró un refrán de hace tres mil años y lo usó como permiso, o que le cortó la mitad a un versículo para que le cuadrara. Lo que te hicieron tiene nombre, y no es corrección. Es la misma lógica de ese evangelio que en vez de sanarte te cobra: te hace pagar el precio de algo que era gratis.

Tu vara: ¿apunta al lobo o apunta a tu hijo?

¿Conoces a alguien que necesite leer esto?
Facebook Telegram X
Primera lámina del carrusel

La versión corta salió en Instagram
9 láminas · @teocotidiana

Ver el carrusel →
Una taza de café sostenida en la mano, con tejados y montaña al fondo
Sostener esto

Invítame un café

Esto no tiene publicidad, ni patrocinadores, ni una iglesia detrás que lo financie. Se sostiene con lo que escribo y con la gente que decide aportar.

Si algo de lo que leíste aquí te sirvió, me puedes invitar un café. Literal: un café. Con eso me ayudas a sostener el proyecto — el dominio, las herramientas, las horas de escribir.

Invítame un café

Puedes aportar una sola vez o cada mes.
Tú eliges cuántos cafés.

Gratis · PDF · 17 páginas

Léete el primer capítulo

Se llama «Nuevos Comienzos» y habla del miedo que da empezar algo. Lo escribí pensando en cuando estaba arrancando el pódcast y llevaba meses sin atreverme a grabar.

Te lo mando al correo. Ese es el único requisito: dime a dónde te lo envío y en un minuto lo tienes.

Te llega un correo para confirmar; al confirmarlo recibes el PDF. Y te aviso el día que salga «Dios sigue ocurriendo». No le paso tu correo a nadie y te puedes salir cuando quieras.

Revisa tu correo. Te llegó un mensaje para confirmar. Dale clic y ahí mismo te mando el capítulo. Si no lo ves en un minuto, mira en Promociones o Spam.
Jesús para la vida real, de Tomás Castaño Marulanda
El libro · ya publicado

Jesús para la vida real

«Jesús para la vida real» es un grano más en medio de muchos y muchas que están alzando la voz y sus historias para que estén al servicio de la gente y sus necesidades y sus procesos.

En papel y en Kindle. Y si quieres probarlo antes, el primer capítulo está aquí arriba, gratis.

Comprar en Amazon

Prólogo de José Chacón · Tomás Castaño Marulanda
Edición independiente · ISBN 979-8371758729

Hablan del libro

De las páginas «Hablan de…» de la edición impresa
Si este libro es tu primera aproximación al evangelio, felicidades, te vas a inmunizar contra la religiosidad
Cesar Soto · Chile
Escritor. Pastor Asociado en Austin New Church y pastor de la comunidad «Amor Original». Maestría en Estudios Teológicos Latinos, Palmer Theological Seminary.
No aporta ningún enfoque teológico nuevo, ni propone un nuevo acercamiento doctrinal a la vida cristiana… y esa es la buena noticia
Noa Alarcón · España
Editora y traductora especializada en teología y ciencias bíblicas. Estudió Filología Hispánica y Hebrea.
Su autor vuelve a narrar la historia con una cercanía y ternura que contagian el deseo de volver nuevamente a los brazos de Jesús
Almendra Fantilli · Argentina
Licenciada en Comunicación Social y fotógrafa. Directora del documental «El Culto».
Tomás contribuye en buena hora a recordar que estamos en mora, con dos milenios de atraso, y lo hace por una vía que no goza de buena prensa: abordar preguntas simples, sin pedigrí
Alvin Góngora · Colombia
Master en Estudios Teológicos. Docente universitario. Editor de Traducciones en Tearfund. Editor de este libro.
Puede ser el texto que al leerlo te haga sentir menos sola y enajenada en la ola de pensamientos que de pronto llegaron a cuestionarlo todo
Ana Belén · Ecuador
Doctora en geografía humana. Docente de la Universidad de Barcelona.
Este libro ayudará a una generación a ver cuán hermoso es Jesús en verdad
Sergio Ramírez Lozano · Colombia
Director de traducciones e interacción bíblica, Sociedad Bíblica Colombiana. Ph.D. en Psicología y Magíster en Ciencias Bíblicas.
Lo que viene · en construcción

Dios sigue ocurriendo

El devocional. Veintidós capítulos que siguen a Jesús desde el pesebre hasta las heridas que conservó después de resucitar — no para explicarlo, sino para encontrarlo donde uno vive.

Todavía no tiene fecha. Quien esté en la lista de correo se entera primero, y verá capítulos sueltos antes de que salga.

Avísame cuando salga
I

Dios se acercó

Nació pequeño, en la noche, en el exilio, en la vida ordinaria.

II

Jesús y la vida humana

Se cansó. Lloró. Tocó lo intocable. Puso una mesa donde cabes.

III

El Reino y la humanidad

El diablo también ofrecía poder. El padre salió corriendo.

IV

La cruz

El templo lo enojó. No se haga mi voluntad. ¿Por qué me has abandonado?

V

Resurrección y esperanza

Tomás necesitó tocar. Lo reconocieron. Conservó sus heridas.

Tomás Castaño Marulanda
Quién escribe esto

Tomás Castaño Marulanda

Crecí en un barrio pobre, violento y peligroso, con todas las carencias imaginables y todos los peligros imaginables. La iglesia local en la que crecí me salvó la vida: me dio un lugar, me dio identidad, me dio el amor que necesitaba para ser fuerte frente al contexto, y me dio razones para no aceptar las ofertas de dudosa procedencia que el barrio siempre tenía listas para un muchacho como yo.

Y en esa misma iglesia me tocaron las espinas. Cuando empecé a hacer preguntas que desbordaban las respuestas permitidas por el pastorado, se explotó la burbuja. Salí abruptamente del lugar donde me había construido durante años y me quedé sin saber a dónde pertenecía.

Ya sé que la metáfora de la rosa es un cliché. No encontré ninguna otra que se adaptara mejor. He sufrido las espinas del cristianismo y también he vivido su belleza, el olor a dulce, la alegría de la esperanza. Y creo que hay algo que decir en las dos direcciones.

Hay espinas que nunca debieron existir: el abuso psicológico, emocional, espiritual y también sexual, cometido por personas y organizaciones que alegando ser agentes de Dios actuaron como el diablo. Cuando escribo sobre eso no lo hago desde afuera. Y frente a esas heridas sigo creyendo que la belleza de Jesús tiene una caricia de sanidad.

De ahí salió TeoCotidiana: reflexiones diarias sobre Jesús, escritas en los ratos libres. Después vinieron el pódcast y Jesús para la vida real, con prólogo de José Chacón. Ahora estoy escribiendo dos libros más: un devocional que se llama Dios sigue ocurriendo y otro que se llama Qué cristianismo tan extraño.

Camino buscando aportar en la construcción de una iglesia donde los rechazados y las rechazadas, las ovejas negras, encuentren aceptación y cercanía.

«El lugar más alto al que quiero que me lleve Dios es a los pies de las personas.»

Esto no es la verdad verdadera. A lo sumo son ideas que me han acompañado, y que te dejo aquí por si te sirven en el camino.

Cartel oficial del documental Él entre nosotros, 2017

Cartel del estreno · Teatro Lido, Medellín

Aquí empezó todo

Él entre nosotros

Antes de los carruseles, antes del pódcast y antes del libro, hubo una cámara recorriendo Medellín.

Dirigí este documental en 2017 para preguntar algo sencillo: cómo se vive la fe en Jesús aquí, en esta ciudad, contada por la gente que la vive. Sin actores y sin púlpito. Lo hicimos entre muchos, con el colectivo IXOYE.

Se estrenó el 5 de diciembre de 2017 en el Teatro Lido, con entrada libre, dentro de la Semana de los Derechos Humanos de Medellín. Ese mismo día lo subimos completo a YouTube, para que no tuviera puerta de entrada.

De ahí salió todo lo demás.

Mención de honorBogotá · 2017

Ver el documental completo

Colombia · 2017 · Rodado en Medellín
Dirección: Tomás Castaño Marulanda · Colectivo IXOYE

El pódcast

Dieciocho episodios sobre las preguntas que en la iglesia se responden rápido y en la vida no.

Todos los episodios
018Verdadera alabanza y adoración
017No es la palabra de Dios
016Una fe subversiva
011El cristianismo es un proceso
009El infierno
008¿Diezmar o no diezmar?
El primer capítulo, gratis «Nuevos Comienzos» en PDF · te llega al correo

Revisa tu correo y confirma.