TeoCotidiana
Una torre de casetes viejos amontonados, con las etiquetas escritas a mano
Reflexión
· 6 min de lectura

¿Es pecado tatuarse, bailar o maquillarse?

El mismo predicador que mandó a botar los televisores terminó firmando contratos para salir en ellos.

La palabra que se traduce como pecado en el Nuevo Testamento es jamartía, y quiere decir errar en el blanco: la flecha que no dio donde se estaba apuntando. Toda la pregunta, entonces, es a qué le estaba apuntando Jesús. Y no era a tu ropa.

Yo tenía una colección de casetes de Michael Jackson. Los escuchaba desde muy pequeño, en mi casa.

Después nos mudamos. Y para las personas en el lugar al que llegamos, Michael Jackson era un demonio encarnado. No se podía escuchar esa música, porque escucharla era llenarse de los espíritus que él traía, llenarse de lo malo que él era.

La lista se movía según dónde estuviera uno parado

Hubo una época en la que se constituyó como pecado ponerse pantalones de bota pequeña —bota-tubo les decimos aquí—. Nunca supe si a alguno de los líderes simplemente no le gustaron. Lo que sí recuerdo es el argumento: que el que se vestía así se parecía a los satánicos.

En la adolescencia las únicas camisetas que me ponía eran negras. Oscuras. Y se hablaba mal de mí por eso. No por algo que hubiera hecho: por el color de la ropa que me ponía. Con el pelo me fue peor. Nunca me ha gustado el cabello corto, siempre me ha gustado largo, y eso me trajo cincuenta mil problemas.

Ir a cine también era pecado, y a mí los viejitos de la iglesia me lo demostraban con la Biblia en la mano. Muy juiciosos ellos, abrían el salmo que dice que uno no se debe sentar en silla de escarnecedores. Para ellos estaba clarísimo: la silla de escarnecedores era la silla de la sala de cine.

Todavía hay ambientes cristianos donde para una mujer ponerse pantalón es pecaminoso, y el texto que se saca es Deuteronomio: que la mujer no debe vestirse con ropas de hombre.

Pero en la época de ese verso hombres y mujeres se vestían casi igual. Una túnica larga, y encima un manto. Lo que cambiaba era la tela, el largo, los adornos. No había una prenda con forma de hombre y otra con forma de mujer, así que ese verso no puede estar señalando un corte de ropa que no existía.

Y en hebreo dice algo distinto de lo que leemos en español. Donde nuestra Biblia puso «ropa de hombre», el texto usa kelí, que no es la palabra para vestido: quiere decir enseres, equipo, lo que uno carga, armas incluidas. Y para «hombre» no usa ish, que es la palabra corriente, sino guéber, la que se reserva para el varón fuerte, el guerrero. Por eso hay estudiosos que leen ahí una prohibición de disfrazarse para engañar, y otros una prohibición de prácticas religiosas de los pueblos vecinos. Ninguno está hablando de tu pantalón.

Y así, cosa por cosa. Era pecado ver Dragon Ball. Eran pecado los Caballeros del Zodiaco. Era pecado tener muñequitos, y era pecado tener pósters de los muñequitos.

El rock era pecado. Pero dejaba de serlo si lo cantaba Marcos Barrientos: ahí ya era un coro para la iglesia.

El predicador y la caja del diablo

Hubo un predicador en América Latina que enseñó que los televisores eran la caja del diablo. Tener un televisor en la casa era pecado y había que botarlo. Mucha gente lo botó.

Ese mismo predicador, antes de que se le apagara la vida, andaba firmando contratos para que sus predicaciones llegaran a los televisores de América Latina.

Lo que ayer dejaba a una familia sin televisor, después fue el canal por donde entraba el mensaje. La lista cambió cuando le convino a quien la escribía.

Lo que quiere decir la palabra

Pecado, en el Nuevo Testamento, viene del griego jamartía. Y jamartía es errar en el blanco.

Piensa en un arquero —de los medievales, no de los del fútbol—. Toma su arco, estira la cuerda, suelta la flecha, y la flecha no da donde estaba apuntando. Eso es jamartía. O ponlo más cerca: alineas unas botellas sobre un muro, coges piedras y empiezas a tirarles. Jamartía es no pegarle a la botella a la que le estabas apuntando.

La palabra viene de ahí, del tiro, y con los siglos se fue soltando del arco: los griegos terminaron usándola para cualquier fracaso, para el que se equivoca, para el que pierde una oportunidad, para el que no llega adonde iba. A mí me sigue sirviendo la imagen del arquero, y creo que sirve por una razón muy concreta: mientras el pecado se piense como una lista, uno vive revisando la lista. Cuando se piensa como un blanco, hay que preguntar hacia dónde se está apuntando.

¿Y qué hace el arquero cuando la flecha se le va? Vuelve a tomar una flecha. ¿Qué haces tú cuando la piedra pasa de largo? Coges otra piedra y sigues tirando, hasta que le pegas.

El llamado a no pecar es una invitación a empezar a acertar. Eso es lo que quiere decir que Jesús sea el hombre sin pecado: es la humanidad que sí dio en el blanco. El evangelio te pone delante un camino que, recorrido día a día, te va pareciendo más a él.

¿Y a qué le estaba apuntando Jesús?

Cuando uno se acerca al evangelio se va dando cuenta de que acertar, para Jesús, no tenía nada que ver con tomarse o no tomarse una cerveza. Ni con que una mujer se pusiera un pantalón. Ni con que alguien se tatuara. Ni con el largo del pelo, ni con la bota del pantalón, ni con Dragon Ball.

A él ya se lo habían preguntado, y contestó sin rodeos. Un intérprete de la ley quiso ponerlo a prueba: cuál es el gran mandamiento.

«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.»Mateo 22:37-40 · Reina Valera 1960

Yo suelo resumir así todo lo que creo: el corazón de la Biblia es el evangelio. El corazón del evangelio es Jesús. El corazón de Jesús es el proyecto del Reino de Dios. Y el corazón del Reino de Dios es amar a Dios, amarte a ti mismo y amar al otro de una manera práctica.

En su carta, Juan lo puso así:

«Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?»1 Juan 4:20 · Reina Valera 1960

La medida de tu amor a Dios es cómo amas al que tienes al lado.

Jesús contó que al final unos quedan a la derecha y otros a la izquierda, y que unos van a ser reconocidos como hijos del Padre. La selección no se hace preguntando qué ropa te pusiste, ni qué música escuchabas, ni de qué artista era esa música. Se hace con esto: tuve hambre y me dieron de comer, estuve preso y me visitaron.

Y los que quedan a la derecha ni se acuerdan. Preguntan cuándo fue que pasó eso. Y él les responde que si lo hicieron con uno de los pequeños, lo hicieron con él.

El pecado grande

Si el gran mandamiento es el amor a Dios, a ti misma, a ti mismo y al otro, entonces el gran pecado es el desamor a Dios, a ti y al otro.

Errar en el blanco no tiene que ver con tu realidad estética, ni con tus gustos musicales, ni con la ropa que decidiste ponerte esta mañana, ni con los libros que lees o dejas de leer. Errar en el blanco es no amar.

Y amar a Dios se exterioriza en actos cotidianos: la solidaridad, la entrega, la empatía con lo que el otro necesita. Acceder a la fiesta a la que Jesús invita tenía que ver con eso.

¿Entonces todo da igual?

No. Hay particularidades en las que sí es mejor no hacer ciertas cosas.

Si tienes un problema con el licor, si eres alcohólico y tomarte una copa de vino te va a desbordar, es mejor que no te tomes ni una sola copa. El vino no es errar en el blanco. Lo que pasa es que en tu condición particular esa copa abre una puerta que sí lleva a acciones de desamor: con tu familia, y contigo.

Alguna vez hablé con un muchacho que se quería tatuar. Era menor de edad, vivía con los papás y ellos no sabían nada. Le dije que era mejor hablar con ellos y acordarlo, porque el día que lo descubrieran iba a haber tensión en la casa: un momento molesto para ellos y también para él. Le dije que si le decían que no, no era el momento; que más adelante, cuando saliera de la casa, cuando su bienestar no dependiera de ellos, iba a poder tatuarse sin esa tensión encima.

¿El tatuaje es pecado? No.

Lo que puede generar bienestar o malestar es el contexto en el que decides hacértelo. Cada quien puede y debe tomar decisiones según las particularidades de su vida. Pero que existan contextos donde algo no conviene no convierte esa cosa en pecado.

Si el blanco es el amor: ¿a qué le estás apuntando ?

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Gratis · PDF · 17 páginas

Léete el primer capítulo

Se llama «Nuevos Comienzos» y habla del miedo que da empezar algo. Lo escribí pensando en cuando estaba arrancando el pódcast y llevaba meses sin atreverme a grabar.

Te lo mando al correo. Ese es el único requisito: dime a dónde te lo envío y en un minuto lo tienes.

Te llega un correo para confirmar; al confirmarlo recibes el PDF. Y te aviso el día que salga «Dios sigue ocurriendo». No le paso tu correo a nadie y te puedes salir cuando quieras.

Revisa tu correo. Te llegó un mensaje para confirmar. Dale clic y ahí mismo te mando el capítulo. Si no lo ves en un minuto, mira en Promociones o Spam.
Jesús para la vida real, de Tomás Castaño Marulanda
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Prólogo de José Chacón · Tomás Castaño Marulanda
Edición independiente · ISBN 979-8371758729

Hablan del libro

De las páginas «Hablan de…» de la edición impresa
Si este libro es tu primera aproximación al evangelio, felicidades, te vas a inmunizar contra la religiosidad
Cesar Soto · Chile
Escritor. Pastor Asociado en Austin New Church y pastor de la comunidad «Amor Original». Maestría en Estudios Teológicos Latinos, Palmer Theological Seminary.
No aporta ningún enfoque teológico nuevo, ni propone un nuevo acercamiento doctrinal a la vida cristiana… y esa es la buena noticia
Noa Alarcón · España
Editora y traductora especializada en teología y ciencias bíblicas. Estudió Filología Hispánica y Hebrea.
Su autor vuelve a narrar la historia con una cercanía y ternura que contagian el deseo de volver nuevamente a los brazos de Jesús
Almendra Fantilli · Argentina
Licenciada en Comunicación Social y fotógrafa. Directora del documental «El Culto».
Tomás contribuye en buena hora a recordar que estamos en mora, con dos milenios de atraso, y lo hace por una vía que no goza de buena prensa: abordar preguntas simples, sin pedigrí
Alvin Góngora · Colombia
Master en Estudios Teológicos. Docente universitario. Editor de Traducciones en Tearfund. Editor de este libro.
Puede ser el texto que al leerlo te haga sentir menos sola y enajenada en la ola de pensamientos que de pronto llegaron a cuestionarlo todo
Ana Belén · Ecuador
Doctora en geografía humana. Docente de la Universidad de Barcelona.
Este libro ayudará a una generación a ver cuán hermoso es Jesús en verdad
Sergio Ramírez Lozano · Colombia
Director de traducciones e interacción bíblica, Sociedad Bíblica Colombiana. Ph.D. en Psicología y Magíster en Ciencias Bíblicas.
Lo que viene · en construcción

Dios sigue ocurriendo

El devocional. Veintidós capítulos que siguen a Jesús desde el pesebre hasta las heridas que conservó después de resucitar — no para explicarlo, sino para encontrarlo donde uno vive.

Todavía no tiene fecha. Quien esté en la lista de correo se entera primero, y verá capítulos sueltos antes de que salga.

Avísame cuando salga
I

Dios se acercó

Nació pequeño, en la noche, en el exilio, en la vida ordinaria.

II

Jesús y la vida humana

Se cansó. Lloró. Tocó lo intocable. Puso una mesa donde cabes.

III

El Reino y la humanidad

El diablo también ofrecía poder. El padre salió corriendo.

IV

La cruz

El templo lo enojó. No se haga mi voluntad. ¿Por qué me has abandonado?

V

Resurrección y esperanza

Tomás necesitó tocar. Lo reconocieron. Conservó sus heridas.

Tomás Castaño Marulanda
Quién escribe esto

Tomás Castaño Marulanda

Crecí en un barrio pobre, violento y peligroso, con todas las carencias imaginables y todos los peligros imaginables. La iglesia local en la que crecí me salvó la vida: me dio un lugar, me dio identidad, me dio el amor que necesitaba para ser fuerte frente al contexto, y me dio razones para no aceptar las ofertas de dudosa procedencia que el barrio siempre tenía listas para un muchacho como yo.

Y en esa misma iglesia me tocaron las espinas. Cuando empecé a hacer preguntas que desbordaban las respuestas permitidas por el pastorado, se explotó la burbuja. Salí abruptamente del lugar donde me había construido durante años y me quedé sin saber a dónde pertenecía.

Ya sé que la metáfora de la rosa es un cliché. No encontré ninguna otra que se adaptara mejor. He sufrido las espinas del cristianismo y también he vivido su belleza, el olor a dulce, la alegría de la esperanza. Y creo que hay algo que decir en las dos direcciones.

Hay espinas que nunca debieron existir: el abuso psicológico, emocional, espiritual y también sexual, cometido por personas y organizaciones que alegando ser agentes de Dios actuaron como el diablo. Cuando escribo sobre eso no lo hago desde afuera. Y frente a esas heridas sigo creyendo que la belleza de Jesús tiene una caricia de sanidad.

De ahí salió TeoCotidiana: reflexiones diarias sobre Jesús, escritas en los ratos libres. Después vinieron el pódcast y Jesús para la vida real, con prólogo de José Chacón. Ahora estoy escribiendo dos libros más: un devocional que se llama Dios sigue ocurriendo y otro que se llama Qué cristianismo tan extraño.

Camino buscando aportar en la construcción de una iglesia donde los rechazados y las rechazadas, las ovejas negras, encuentren aceptación y cercanía.

«El lugar más alto al que quiero que me lleve Dios es a los pies de las personas.»

Esto no es la verdad verdadera. A lo sumo son ideas que me han acompañado, y que te dejo aquí por si te sirven en el camino.

Cartel oficial del documental Él entre nosotros, 2017

Cartel del estreno · Teatro Lido, Medellín

Aquí empezó todo

Él entre nosotros

Antes de los carruseles, antes del pódcast y antes del libro, hubo una cámara recorriendo Medellín.

Dirigí este documental en 2017 para preguntar algo sencillo: cómo se vive la fe en Jesús aquí, en esta ciudad, contada por la gente que la vive. Sin actores y sin púlpito. Lo hicimos entre muchos, con el colectivo IXOYE.

Se estrenó el 5 de diciembre de 2017 en el Teatro Lido, con entrada libre, dentro de la Semana de los Derechos Humanos de Medellín. Ese mismo día lo subimos completo a YouTube, para que no tuviera puerta de entrada.

De ahí salió todo lo demás.

Mención de honorBogotá · 2017

Ver el documental completo

Colombia · 2017 · Rodado en Medellín
Dirección: Tomás Castaño Marulanda · Colectivo IXOYE

El pódcast

Dieciocho episodios sobre las preguntas que en la iglesia se responden rápido y en la vida no.

Todos los episodios
018Verdadera alabanza y adoración
017No es la palabra de Dios
016Una fe subversiva
011El cristianismo es un proceso
009El infierno
008¿Diezmar o no diezmar?
El primer capítulo, gratis «Nuevos Comienzos» en PDF · te llega al correo

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