
Por Tomás Castaño Marulanda
Dorothee Sölle: Quién es y tres libros para empezar a leerla
En 1968, con un grupo de católicos y protestantes, reunió a más de mil personas en una iglesia de Colonia para orar con las noticias del día. Catorce años después, ese culto fue el modelo de las oraciones de Leipzig de donde salieron las protestas que ayudaron a tumbar el muro.
En septiembre de 1968, la guerra de Vietnam estaba en todos los periódicos. Un grupo de católicos y protestantes de Colonia, entre ellos la teóloga Dorothee Sölle y el novelista Heinrich Böll, pidió un espacio en el gran encuentro de los católicos alemanes, que ese año se hacía en Essen, para celebrar un culto político. Los organizadores se lo dieron a las once de la noche, y ellos le pusieron nombre con la hora: Oración Política Nocturna. De regreso en Colonia quisieron repetirlo en la iglesia católica de San Pedro, y el cardenal Frings lo prohibió. Se fueron a la Antoniterkirche, una iglesia protestante en plena calle comercial. El 1 de octubre de 1968 llegaron más de mil personas, y desde entonces se reunieron una vez al mes.
Sölle describió el culto en cinco partes: una información política, esa información puesta frente a un texto de la Biblia, una charla corta, un llamado a actuar y una discusión con los asistentes. Hablaron de la dictadura militar de Grecia, de las elecciones, de si los obreros debían tener voz en las empresas, del golpe en Chile. En 1982, un pastor de Leipzig, en la Alemania comunista, tomó ese modelo para las oraciones por la paz de los lunes. De esas oraciones salieron, en el otoño de 1989, las manifestaciones de los lunes que ayudaron a tumbar el muro.
Quién es Dorothee Sölle

Nació el 30 de septiembre de 1929 en Colonia, la menor de cuatro hermanos, en una casa donde se leía y se hacía música; su papá era profesor de derecho laboral. Tenía tres años cuando Hitler llegó al poder, y creció bajo la propaganda con la que el régimen adoctrinaba a los jóvenes. El 19 de junio de 1944, trece días después del desembarco en Normandía, escribió en su diario que sus papás tenían ideas estúpidas, porque querían a toda costa que Alemania perdiera la guerra. Tenía catorce años. En 1945, uno de sus hermanos murió prisionero de los soviéticos.
Después de la guerra se supo lo que había pasado en los campos de exterminio, y ella decía desde entonces que su fe estaba marcada por saber que vivía después de Auschwitz. A partir de 1949 estudió teología, filosofía y literatura en Colonia, Friburgo y Gotinga. Fue profesora de colegio entre 1954 y 1960, escribió para la radio y enseñó literatura en la universidad. En Alemania nunca le dieron una cátedra de teología. Entre 1975 y 1987 fue profesora de teología sistemática en el Union Theological Seminary, el Seminario Teológico Unión de Nueva York, el seminario donde había enseñado Tillich y por donde había pasado Bonhoeffer, y vivía allá la mitad de cada año.
En 1972, en plena guerra, viajó a Vietnam del Norte, y en 1984 a Nicaragua. Por sentarse con otros manifestantes a bloquear la entrada de un depósito de misiles de la OTAN la condenaron, y algunas de esas condenas se anularon después. Publicó treinta y ocho libros entre ensayos y poemarios, y en 1982 recibió un premio de poesía. Murió el 27 de abril de 2003, a los setenta y tres años, de un infarto que sufrió en la Academia Evangélica de Bad Boll, un centro de encuentros de la iglesia protestante. En su tumba, en Hamburgo, está escrito un versículo del Salmo 36: «En tu luz veremos la luz».
El contexto en que escribió
La pregunta de Sölle no era académica. Le resultaba insoportable la imagen de un Dios sentado en su gloria mientras abajo se organizaba Auschwitz. Si Dios es un rey todopoderoso que todo lo decide, entonces decidió eso, o lo dejó pasar. Por eso se atrevió a discutir la doctrina de la omnipotencia de Dios, que casi nadie osaba cuestionar.
Su respuesta incomodó a católicos y a protestantes. En 1969, en una entrevista de televisión, habló de un «ateísmo cristiano». Lo que planteaba era una despedida de la teología de «papá lo arregla», la del Dios que resuelve desde afuera mientras nosotros esperamos. Para Sölle, Dios no tiene otras manos que las nuestras. El presidente de la iglesia protestante de Renania dijo que el credo que ella leyó en la primera Oración Política Nocturna enseñaba errores, y las universidades alemanas nunca la aceptaron ni a ella ni a sus ideas dentro de sus campus. Muchos otros la leyeron como una profeta.
Lo que propone
Cada frase sobre Dios es también una frase política. Sölle creía que pensar a Dios sin que eso cambie la manera de tratar al pobre, al extranjero o al que sufre una guerra es hipocresía. Por eso su culto juntaba la noticia del día, el texto bíblico y el llamado a actuar, en ese orden y en el mismo lugar.
Dios no manda el sufrimiento. En Sufrimiento, de 1973, criticó lo que llamó masoquismo cristiano y sadismo cristiano: la idea de que el dolor lo manda un Dios todopoderoso para un propósito más alto y que al que sufre solo le queda aceptarlo. Para ella, Dios no está arriba repartiendo el dolor. Está abajo, sufriendo con el que sufre, sin omnipotencia, y a los seres humanos nos toca pelear juntos contra lo que hace sufrir a la gente.
Cristofascismo. En 1968, en Imaginación y obediencia, acuñó una palabra, cristofascismo, para nombrar a los fundamentalistas que ponen la fe al servicio del autoritarismo. Había crecido en un país donde buena parte de la iglesia bendijo a Hitler.
La mística es para todos. En 1997 publicó Mística y resistencia, el libro que ella más quería. Ahí sostiene que la experiencia de Dios no es cosa de monjes, y que los místicos verdaderos terminan resistiendo a los poderosos. En su funeral, su amiga la obispa Bärbel Wartenberg-Potter dijo que Sölle había buscado un lenguaje nuevo para hablar con Dios. Por eso escribió también poemas y credos.
Por qué la pongo en esta lista
Porque hizo en una iglesia lo que yo creo que es el evangelio: abrir la Biblia frente a la guerra, frente a la dictadura o la huelga, frente a los acontecimientos de la semana, nombrando el horror y la injusticia con nombre propio, y preguntarse qué hacer. Su Oración Política Nocturna empezó con mil personas en una iglesia prestada, y en 1989, en otra ciudad, esa manera de orar se volvió una multitud que salió a la calle con velas para actuar de manera concreta frente a las realidades sociales.
También porque su pregunta sobre el dolor sigue abierta en nuestras iglesias. Cuando alguien le dice a una mamá que perdió a su hijo que «Dios sabe por qué hace las cosas», está poniendo a Dios en el lugar del que mandó esa muerte. Sölle escribió un libro entero para desmontar esa idea.
Hay que leerla sabiendo que dijo cosas sobre Dios que muchas iglesias de su tiempo, empezando por la suya, no aceptaron y muchas iglesias de nuestro tiempo nunca aceptarían. Con ella podemos aprender a no separar la oración de la guerra, del hambre y de las injusticias que salen en las noticias.
Su bibliografía, para ubicarse
Sölle escribió en tres registros. Libros de teología, como Imaginación y obediencia (1968), Teología política (1971) y Sufrimiento (1973). Libros de experiencia, en los que cuenta y medita, como Viaje de ida (1975), Dios en la basura, sobre América Latina, y Mística y resistencia (1997). Y poemas, reunidos en siete libros publicados entre 1969 y 2000.
Buena parte de los de teología se tradujo al español desde los años setenta. Sígueme, una editorial católica de Salamanca, publicó Sufrimiento, Teología política e Imaginación y obediencia; Herder, de Barcelona, Reflexiones sobre Dios; Sal Terrae, la editorial de los jesuitas en Santander, Viaje de ida; Verbo Divino, Dios en la basura; y Desclée de Brouwer, Mística de la muerte. Varios están descatalogados y hay que buscarlos en librerías de segunda mano.
Tres libros para empezar


1. Reflexiones sobre Dios (1990; en español, Herder, 1996). Su introducción a la teología: qué quiere decir hablar de Dios después de Auschwitz y con los pobres a la vista. Empieza por aquí.
2. Sufrimiento (1973; en español, Sígueme, 1978). Uno de sus libros más conocidos: qué decir del dolor sin decir que Dios lo manda. Sirve para cuando alguien cercano está sufriendo y las respuestas de siempre ya no alcanzan.
3. Dios en la basura. Otro descubrimiento de América Latina (en español, Verbo Divino, 1993). Una alemana mirando nuestro continente; el título dice dónde fue a encontrar a Dios. Conviene leerlo desde acá.
Este artículo es parte de la serie 10 autoras del mundo que hay que leer para entender el evangelio: un artículo por cada una, con quién es, de dónde viene y por dónde empezar.
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Mil personas en una iglesia prestada, oyendo la noticia del día frente a un texto de la Biblia: así empezó una oración que terminó en la calle.












