TeoCotidiana
Una mujer arrodillada junto a la mesa unge a Jesús mientras los hombres sentados la miran
Polidoro da Lanciano, «La unción de Cristo en Betania», siglo XVI · Kunsthistorisches Museum, Viena · Dominio público · Wikimedia Commons
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· 8 min de lectura

Por Tomás Castaño Marulanda

Elisabeth Schüssler Fiorenza: Quién es y tres libros para empezar a leerla

Jesús prometió que lo que hizo la mujer que lo ungió en Betania se contaría en todo el mundo. Todos sabemos el nombre de Judas y el de Pedro; el de ella, no. En 1983, una biblista católica tituló su libro con esa promesa: «En memoria de ella».

Elisabeth Schüssler Fiorenza es una biblista católica nacida en Rumania en 1938, en una familia de habla alemana. Enseñó en Notre Dame y en Harvard, y en 1987 fue la primera mujer elegida para presidir la Sociedad de Literatura Bíblica, la asociación de biblistas más grande del mundo. Con En memoria de ella reconstruyó el lugar que tuvieron las mujeres en el movimiento de Jesús y en las primeras iglesias.

Dos días antes de la Pascua, Jesús estaba sentado a la mesa en Betania, en la casa de un hombre al que llamaban Simón el leproso. Entró una mujer con un frasco de alabastro lleno de nardo puro, un perfume que valía más de trescientos denarios, casi el jornal de un año. Quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. Algunos de los presentes se indignaron: qué desperdicio, eso se podía haber vendido para darles a los pobres. Jesús la defendió, y dijo de ella algo que no dijo de ninguna otra persona:

«De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.»Marcos 14:9 · Reina Valera 1960

El versículo siguiente cuenta que Judas Iscariote fue donde los principales sacerdotes a entregar a Jesús, y dos días después, la noche en que lo arrestaron, Pedro lo negó tres veces. Cualquiera que haya pasado por una escuela dominical sabe cómo se llamaban el que lo entregó y el que lo negó. El nombre de ella, Marcos no lo escribió. Juan cuenta una unción parecida y dice que fue María, la hermana de Lázaro, pero en el relato de Marcos, que es el que trae la promesa, la mujer no tiene nombre. En 1983, Elisabeth Schüssler Fiorenza tituló su libro con esa promesa sin cumplir: En memoria de ella.

Quién es Elisabeth Schüssler Fiorenza

Elisabeth Schüssler Fiorenza (1938), en el Katholikentag, el encuentro nacional de los católicos alemanes, en Osnabrück, 2008. Foto: HerbertErwin · Uso libre · Wikimedia Commons
Elisabeth Schüssler Fiorenza (1938), en el Katholikentag, el encuentro nacional de los católicos alemanes, en Osnabrück, 2008. Foto: HerbertErwin · Uso libre · Wikimedia Commons

Nació el 17 de abril de 1938 en Cenad, un pueblo de la región del Banato, en Rumania, en una familia católica de habla alemana. En 1944, ante el avance del ejército ruso, su familia huyó al sur de Alemania, y ella creció en Fráncfort. Estudió teología en Wurzburgo, donde en 1963 terminó su licenciatura con una tesis sobre el trabajo pastoral de las mujeres en la iglesia; la publicó en 1964 con el título El compañero olvidado. Después se doctoró en Münster.

En 1967 se casó con Francis Schüssler Fiorenza, un teólogo estadounidense, y en 1970 los dos empezaron a enseñar en la Universidad de Notre Dame, en Indiana. Más tarde enseñó en la Episcopal Divinity School, la escuela de teología de la Iglesia episcopal, en Cambridge, Massachusetts, y finalmente en Harvard, donde fue la primera en ocupar la cátedra Krister Stendahl, que lleva el nombre de un biblista y obispo sueco, uno de los que abrieron el camino a la nueva perspectiva sobre Pablo. En 1987 se convirtió en la primera mujer que presidió la Sociedad de Literatura Bíblica. Fue cofundadora de una revista de estudios feministas sobre la religión, y siempre se ha declarado católica.

El contexto en que escribió

Escribió entre dos mundos. Uno era la iglesia católica posterior al Concilio Vaticano II, que abrió muchas puertas y dejó cerrada la del sacerdocio de las mujeres. El otro eran los estudios bíblicos de los años setenta, donde los grandes nombres eran casi todos hombres y se daba por hecho que en los orígenes del cristianismo las mujeres habían tenido un papel menor.

Ella se hizo otra pregunta: si los textos que tenemos los escribieron y los conservaron hombres, ¿qué quedó por fuera? Y buscó a las mujeres en los huecos: en los saludos de las cartas, en los nombres que aparecen de pasada, en historias que la tradición dejó de contar, como la de la mujer de Betania.

Lo que propone

Un discipulado de iguales. En En memoria de ella reconstruye el movimiento de Jesús como una comunidad en la que mujeres y hombres lo seguían por igual. Las mujeres lo acompañaron desde Galilea, lo sostuvieron, estuvieron junto a la cruz y fueron las primeras testigos de la resurrección. A esa comunidad la llamó un discipulado de iguales.

Pablo no es el enemigo. Frente a la lectura que hace de Pablo un misógino, Schüssler Fiorenza revisa los encuentros de Pablo con mujeres, en sus cartas y en los Hechos, y encuentra compañeras de trabajo. Se detiene también en un relato antiguo que no entró en la Biblia, los Hechos de Pablo y Tecla, que lleva el nombre de Pablo pero cuenta la historia de una mujer que lo acompañó en el ministerio. Lee Gálatas 3:28, «no hay varón ni mujer», como la manera en que el primer movimiento misionero se entendía a sí mismo. Y sostiene que las normas que mandan a la mujer a someterse en la casa, las de Colosenses y 1 Pedro, llegaron después, cuando las iglesias quisieron parecerse a las familias romanas para que no las vieran como una secta peligrosa.

Kyriarquía. Acuñó una palabra, kyriarquía, del griego kyrios, señor, para nombrar un sistema en el que no solo los hombres mandan sobre las mujeres, sino los amos sobre los esclavos, los ricos sobre los pobres y los de una raza sobre los de otra. Para ella, leer la Biblia con honestidad es leerla sabiendo quién tenía el poder de escribirla y de interpretarla.

Leer es un baile. Compara su método con una danza en espiral, de pasos que se repiten: sospechar de la interpretación de toda la vida, recordar lo que se olvidó, imaginar con creatividad lo que el texto calla y volver a empezar.

Por qué la pongo en esta lista

Porque creo que Jesús tenía discípulas, y que las perdimos en la traducción y en la predicación. Decimos «los discípulos» y nos imaginamos a doce hombres. Marcos, en cambio, cuenta que junto a la cruz, mirando de lejos, estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, «quienes, cuando él estaba en Galilea, le seguían y le servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén» (Marcos 15:41). Schüssler Fiorenza hizo con método de historiadora lo que muchos hemos intuido al leer los evangelios: devolverlas a su lugar.

Y por la mujer de Betania. Cada vez que se predica la pasión nombrando a Judas y a Pedro y olvidando a la mujer que ungió a Jesús para su sepultura, se deja sin cumplir una frase que Jesús empezó con un «de cierto os digo».

Su bibliografía, para ubicarse

Empezó como especialista en el Apocalipsis: varios de sus primeros libros tratan de ese libro, y en 1991 volvió a él con Revelation: Vision of a Just World, «Apocalipsis: visión de un mundo justo». Después vinieron las obras que la hicieron conocida: En memoria de ella (1983), Bread Not Stone, «pan, no piedra» (1985), sobre la interpretación feminista de la Biblia, Pero ella dijo (1992), Discipleship of Equals, «discipulado de iguales» (1993), sobre la iglesia, Jesus: Miriam's Child, Sophia's Prophet, «Jesús, hijo de Miriam, profeta de la Sabiduría» (1994), sobre Cristo, y Wisdom Ways, «los caminos de la Sabiduría» (2001), una introducción a su método.

En español se publicaron al menos cuatro. Desclée de Brouwer, una editorial católica de Bilbao, sacó En memoria de ella en 1989. Trotta, una editorial madrileña de filosofía y teología, publicó Pero ella dijo en 1996 y Cristología feminista crítica en 2000. Y Sal Terrae, la editorial de los jesuitas en Santander, publicó en 2004 Los caminos de la Sabiduría, traducción de Wisdom Ways.

Tres libros para empezar

Portada de Los caminos de la SabiduríaLos caminos de la SabiduríaSal Terrae
Portada de En memoria de ellaEn memoria de ellaDesclée de Brouwer
Portada de Cristología feminista críticaCristología feminista críticaTrotta

1. Los caminos de la Sabiduría. Una introducción a la interpretación feminista de la Biblia (2001; en español, Sal Terrae, 2004). Empieza por aquí: es una introducción pensada para enseñar, y explica cómo lee ella.

2. En memoria de ella (1983; en español, Desclée de Brouwer, 1989). Su obra grande, que abre con la mujer de Betania. Es un libro de estudio: léelo por partes, con los evangelios y las cartas de Pablo al lado.

3. Cristología feminista crítica. Jesús, hijo de Miriam, profeta de la Sabiduría (1994; en español, Trotta, 2000). Lo que ella dice de Jesús: un profeta de la Sabiduría de Dios, la Sabiduría que en Proverbios 8 habla con voz de mujer.

Este artículo es parte de la serie 10 autoras del mundo que hay que leer para entender el evangelio: un artículo por cada una, con quién es, de dónde viene y por dónde empezar.

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Jesús prometió que en todo el mundo se contaría lo que hizo la mujer de Betania. Contémoslo, en memoria de ella.

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Jesús sanaba gratis, y con él andaba un grupo de personas, especialmente mujeres, que sostenía ese camino con sus bienes (Lucas 8:3). Lucas nombra a algunas de ellas: María Magdalena, Juana, Susana, «y otras muchas».

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