
Por Tomás Castaño Marulanda
Nadia Bolz-Weber: Quién es y tres libros para empezar a leerla
Antes de ser pastora luterana fue comediante, trabajó en restaurantes y pasó años en el alcohol y las drogas. En 2008 fundó en Denver una iglesia para la gente que no cabía en ninguna.
En 2004, el funeral de un comediante de Denver se hizo en un club de comedia, Comedy Works, y el lugar se llenó hasta la puerta. El muerto era compañero de Nadia Bolz-Weber en su grupo de alcohólicos en recuperación, y se había quitado la vida. Le pidieron a ella que hablara. Desde la tarima vio a quién le estaba hablando: comediantes, alcohólicos en recuperación, los meseros del club, unos cuantos académicos. Esa tarde pensó que tal vez ella tenía que ser la pastora de esa gente.
Quién es Nadia Bolz-Weber

Nació el 22 de abril de 1969 con el nombre de Nadia Bolz y creció en Colorado Springs, en una familia cristiana fundamentalista. En 1986, a los diecisiete años, empezó a tatuarse; en los brazos lleva el año litúrgico y la historia del evangelio. Entró a la Universidad Pepperdine, la dejó, se fue a Denver y se hundió en el alcohol y las drogas. Ella cuenta que en esos años se sentía una de los marginados de la sociedad. En 1991 dejó de beber.
Antes de ordenarse trabajó en restaurantes e hizo comedia de pie. En 1996 se casó con Matthew Weber, un estudiante de seminario luterano, y por él conoció la Iglesia Evangélica Luterana de Estados Unidos, que ordena mujeres. En 2008 la ordenaron pastora, y ese mismo año fundó House for All Sinners and Saints, la Casa para Todos los Pecadores y Santos. Un tercio de la congregación eran personas LGBTIQ+, y llegaban también personas con adicciones, con depresión y hasta gente que se declaraba atea. Nadia dedicaba unas veinte horas a la semana a escribir un sermón de diez minutos. Pastoreó esa iglesia hasta julio de 2018, cuando la dejó para dedicarse a escribir y a hablar en público. En 2021, el sínodo luterano de las Montañas Rocosas la instaló como su primera «pastora de testimonio público».
El contexto en que escribió
Nadia escribe desde dos iglesias. La primera es la de su infancia, la fundamentalista de Colorado Springs, de la que se fue siendo joven. La segunda es la luterana, y de ella tomó la frase que la acompañaría su vida entera y sobre la que construyó su ministerio: Martín Lutero enseñó que el cristiano es al mismo tiempo justo y pecador. Santo y pecador a la vez. De ahí vienen el nombre de su iglesia y el subtítulo de Pastrix, el libro en que cuenta su vida.
Y escribe para gente que dejó de ir a la iglesia sin dejar de buscar a Dios. En los años en que fundó su congregación, Estados Unidos llevaba mucho tiempo viendo cómo se vaciaban los templos, y muchas iglesias respondieron modernizando el culto. Nadia hizo otra cosa. En House no había banda ni instrumentos: se cantaba a capela, con himnos viejos, en una liturgia casi medieval, y para arrodillarse había cojines en el suelo. En esos cojines se arrodillaba la gente que las otras iglesias no querían tener en sus cultos. La historiadora Diana Butler Bass dijo que lo que pasaba ahí era parte de una nueva Reforma.
Lo que propone
Dios aparece en la gente equivocada. En 2015 publicó Santos accidentales. Encontrando a Dios en las personas equivocadas. El libro sigue el año litúrgico de su congregación, desde las galletas con forma de santos que hornean para el Día de Todos los Santos hasta un culto de Adviento en memoria de los niños asesinados en la escuela de Sandy Hook. En cada historia, Dios se le aparece en alguien que ella nunca habría escogido. Nadia confiesa sus propios pecados: la arrogancia progresista de sentirse del lado correcto, un feligrés al que no soportaba, su mal genio. Y escribe que cuando alguien la irrita sin razón, suele ser porque le está mostrando algo de sí misma que prefiere no ver. Nadie en esas historias se gana la gracia. A todos les llega por accidente, como le llegó a ella.
La pastora también es pecadora, y lo dice. Su segundo libro, de 2013, en el que cuenta su vida, se llama Pastrix, una palabra despectiva que usan algunos cristianos para no llamar «pastora» a una mujer. Nadia tomó el insulto, lo puso en la portada y debajo escribió cómo se veía a sí misma: una pecadora y santa, con una fe malgeniada y hermosa. Es su vida contada sin retoques, dejando al descubierto sus caídas y su malhumor.
Jesús eligió a los de abajo. Así describe ella a la gente con la que andaba Jesús:
«Jesús podría haber salido con la gente de la alta sociedad de su tiempo, pero en cambio se burló de todo eso, eligiendo en su lugar reírse de los poderosos, hacerse amigo de las putas, besar a los pecadores y comer con todos los chicos malos. Pasaba su tiempo con personas para quienes la vida no era fácil. Y allí, entre los que sufrían, él era la encarnación del amor perfecto.»Nadia Bolz-Weber
Por qué la pongo en esta lista
Fui el editor de la primera edición en español de Santos accidentales, la que publicó JUANUNO1 en 2019. Lo tengo entre los diez libros que más me han enseñado. Y creo que su iglesia es lo que debería ser cualquier iglesia: un lugar al que puede llegar el que se siente sucio sin que nadie le pida perfección moral para ser aceptado. En muchas de nuestras congregaciones, el alcohólico, el que tiene depresión o el abiertamente ateo tienen que esconderse para poder quedarse. También quienes tienen inclinaciones sexuales diferentes. Nadia fundó una iglesia con ellos y les predicó a ellos, hizo comunidad con sus historias y realidades.
Su bibliografía, para ubicarse
Su primer libro, Salvation on the Small Screen?, «¿salvación en la pantalla chica?» (2008), es la crónica de veinticuatro horas seguidas frente a un canal de televisión cristiana. Después vinieron los tres que la hicieron conocida: Pastrix (2013), el relato de su propia vida; Accidental Saints, «santos accidentales» (2015), las historias de su congregación; y Shameless, «desvergonzada» (2019), sobre lo que la iglesia les ha hecho a las personas en el tema de la sexualidad y el cuerpo.
En español hay dos, publicados por JUANUNO1 Ediciones, una editorial que nació en Argentina en 2017, se trasladó a Miami en 2019 y publica teología contextual por fuera de los fundamentalismos: Santos accidentales (2019) y Desvergonzada (2020).
Tres libros para empezar



1. Santos accidentales. Encontrando a Dios en las personas equivocadas (2015; en español, JUANUNO1, 2019, traducción de Alvin Góngora). Empieza por aquí. Son historias cortas que se leen como crónicas, y cada una termina en el evangelio sin que uno lo vea venir.
2. Pastrix (2013, en inglés). Su vida, desde Colorado Springs hasta el púlpito. Explica de dónde le sale esa manera de hablar de la gracia.
3. Desvergonzada. Una reforma de la sexualidad (2019; en español, JUANUNO1, 2020). Sobre la vergüenza con la que muchos crecimos en la iglesia alrededor del cuerpo y el sexo. Ha sido muy discutido; conviene leerlo con calma y conversarlo con otros.
Este artículo es parte de la serie 10 autoras del mundo que hay que leer para entender el evangelio: un artículo por cada una, con quién es, de dónde viene y por dónde empezar.
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En un club de comedia de Denver, una exalcohólica miró a la gente que ninguna iglesia estaba buscando y pensó que alguien tenía que ser su pastora.












