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Por Tomás Castaño Marulanda

11 autores latinoamericanos que hay que leerpara entender el evangelio (y por dónde empezar con cada uno)

En 1910, las misiones protestantes de Europa y Norteamérica se reunieron en Edimburgo y dejaron por fuera a América Latina, porque la consideraban un continente ya cristiano.

Estos son once autores latinoamericanos que creo que hay que leer para entender el evangelio. Son cinco católicos y seis evangélicos: sacerdotes y pastores, un arzobispo, un poeta, un biblista, un historiador y un filósofo. Nacieron o escribieron en El Salvador, Nicaragua, el Perú, Brasil, Cuba, Argentina, Ecuador, Colombia y Costa Rica. Es la tercera entrega de una serie de cuatro; antes vinieron los teólogos que hay que leer y las autoras del mundo, y falta la última, la de las autoras latinoamericanas.

A medida que he ido entregando cada una de estas compilaciones de autores y autoras, se me ha hecho más importante honrar a las personas que hacen parte de la historia teológica que, de alguna manera, desembocó en mi forma de entender el mundo, la Biblia, a Jesús, el evangelio y a las personas. Recordar el trabajo, los procesos y las realidades en que se fue construyendo una manera de entender el mundo a partir del evangelio es recordar de dónde venimos, para saber hacia dónde vamos.

Cada entrega me conmueve. Me conmueve recordar los procesos que vivió cada teólogo y cada teóloga: las realidades desde donde escribieron, lo que vieron a su alrededor y lo que les costó pensar el evangelio como lo pensaron. Y en esas historias me veo también. Veo mi propio proceso, mi propia historia, como parte de lo que Dios ha hecho en mí, en las personas a mi alrededor y en quienes llegan a este proyecto de TeoCotidiana.

Por qué una lista latinoamericana

Durante mucho tiempo, la teología llegó a nuestros países traducida. En 1910, las sociedades misioneras protestantes de Europa y Norteamérica se reunieron en Edimburgo, en Escocia, en la conferencia de la que nació el movimiento ecuménico, el esfuerzo de las iglesias por acercarse y trabajar juntas. Allí dejaron a América Latina por fuera de sus planes, porque la consideraban un continente ya cristiano: era católica. Nadie pensaba entonces en una teología escrita desde este continente.

Cincuenta años después, en las universidades de América Latina se discutía de pobreza, de opresión y de reforma agraria. Quienes querían responder a esas preguntas desde la Biblia solo encontraban en español comentarios bíblicos, los libros que explican la Biblia capítulo por capítulo, traducidos de autores británicos y estadounidenses que nunca se habían preguntado por la pobreza ni por la opresión. El único diccionario bíblico que había en español, traducido de una edición estadounidense de 1890, no traía la palabra «pobreza».

Entonces los teólogos de América Latina empezaron a escribir su propia teología. Del lado católico, en 1968, los obispos de América Latina, reunidos en Medellín, pidieron una Iglesia pobre y del lado de los pobres, y por esos mismos años nació la teología de la liberación. Del lado evangélico, en 1970, un grupo de teólogos se reunió en Cochabamba, en Bolivia, y fundó la Fraternidad Teológica Latinoamericana, una red de teólogos evangélicos para pensar la fe desde el continente, con una convicción: la reflexión tenía que ser nuestra, nacida de nuestra situación.

Esta lista junta a quienes empezaron a pensar el evangelio desde aquí.

Van en orden de cuánto se los busca hoy, del más buscado al menos.

Óscar Romerola radio de los domingos

Óscar Romero (1917–1980). Foto: Arzobispado de San Salvador · Dominio público · Wikimedia Commons
Óscar Romero (1917–1980). Foto: Arzobispado de San Salvador · Dominio público · Wikimedia Commons

Arzobispo de San Salvador y santo, 1917–1980. De niño fue aprendiz de carpintero en Ciudad Barrios, su pueblo. Llegó al arzobispado en 1977 como un obispo conservador, y menos de tres semanas después asesinaron a su amigo, el jesuita Rutilio Grande, junto con un campesino anciano y un muchacho. Desde entonces, cada domingo, los sermones de Romero en la misa se oían por la radio en todo el país, con los nombres de los muertos y los desaparecidos de la semana. «La religión no consiste en mucho rezar», predicó en 1978. El 24 de marzo de 1980 lo asesinaron mientras celebraba misa. Para empezar: La violencia del amor (Plough). Su artículo completo: Óscar Romero: quién es y tres libros para empezar.

Ernesto Cardenalel evangelio en la orilla

Ernesto Cardenal (1925–2020), en 2008. Foto: Jorge Mejía Peralta · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
Ernesto Cardenal (1925–2020), en 2008. Foto: Jorge Mejía Peralta · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Sacerdote y poeta nicaragüense, 1925–2020. Entró a un monasterio en Kentucky, en Estados Unidos, donde su maestro de novicios fue el monje Thomas Merton, y estudió teología en La Ceja, en Antioquia, donde escribió la Oración por Marilyn Monroe. En 1966 fundó una comunidad en Solentiname, unas islas del lago de Nicaragua, y allí, en la misa del domingo, en vez de sermón había diálogo: los campesinos comentaban el evangelio, y él los grababa. Cuando se leyó en voz alta el pasaje en que Jesús le pide agua a una mujer samaritana, un campesino viejo que no sabía leer dijo que «no la pidió por sed, sino para conversar con la mujer». Fue ministro de Cultura del gobierno que salió de la revolución sandinista de 1979, y por aceptar ese cargo el Vaticano lo suspendió del sacerdocio; el papa Francisco le levantó la sanción en 2019. Para empezar: El evangelio en Solentiname (Trotta). Su artículo completo: Ernesto Cardenal: quién es y tres libros para empezar.

Ignacio Ellacuríala salvación en la historia

Ignacio Ellacuría (1930–1989), en un estandarte de la procesión de la UCA, en 2013. Foto: Johan Bergström-Allen / Archbishop Romero Trust · CC BY 2.0 · Flickr
Ignacio Ellacuría (1930–1989), en un estandarte de la procesión de la UCA, en 2013. Foto: Johan Bergström-Allen / Archbishop Romero Trust · CC BY 2.0 · Flickr

Sacerdote jesuita y filósofo, 1930–1989. Nació en el País Vasco, llegó a El Salvador a los dieciocho años y fue rector de la Universidad Centroamericana. Pensaba que Dios salva en lo que pasa aquí, en esta historia, y no en otra aparte: «no se dan dos historias, una historia de Dios y una historia de los hombres». Llamó «pueblo crucificado» a las mayorías pobres, y tomó las preguntas que san Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía de Jesús, le hacía a quien miraba a Cristo en la cruz, y las puso delante de ese pueblo: qué he hecho yo para crucificarlo, qué hago para que lo bajen de la cruz. El 16 de noviembre de 1989, soldados del ejército entraron a la residencia de los jesuitas, en la universidad, y mataron a Ellacuría, a otros cinco jesuitas, a Julia Elba Ramos, quien estaba a cargo de la alimentación de los jesuitas, y a Celina, la hija adolescente de Julia Elba. Para empezar: su ensayo «Historicidad de la salvación cristiana», que se puede leer gratis en internet. Su artículo completo: Ignacio Ellacuría: quién es y tres lecturas para empezar.

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Gustavo Gutiérrezel Dios de los pobres

Gustavo Gutiérrez (1928–2024). Foto: Mohan · Dominio público · Wikimedia Commons
Gustavo Gutiérrez (1928–2024). Foto: Mohan · Dominio público · Wikimedia Commons

Teólogo y sacerdote peruano, 1928–2024. Entre los doce y los dieciocho años estuvo entre la cama y la silla de ruedas por una infección en los huesos, y en esos años leyó a Cervantes y al poeta César Vallejo. En 1971 publicó Teología de la liberación, el libro que le dio nombre a esa manera de leer el evangelio desde los pobres, y durante años estuvo a cargo de una parroquia en el Rímac, un distrito popular de Lima. Explicaba qué quiere decir «preferencial» en la opción preferencial por los pobres: los pobres son «los primeros —no los únicos—». Para empezar: Beber en su propio pozo (Sígueme). Su artículo completo: Gustavo Gutiérrez: quién es y tres libros para empezar.

Leonardo Boffel Padre nuestro y el pan nuestro

Leonardo Boff (1938), en Río de Janeiro, en 2012. Foto: Florian Kopp / CIDSE · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons
Leonardo Boff (1938), en Río de Janeiro, en 2012. Foto: Florian Kopp / CIDSE · CC BY 2.0 · Wikimedia Commons

Teólogo brasileño, nacido en 1938. Fue fraile franciscano y sacerdote. En 1984 tuvo que ir a Roma a responder ante el cardenal Joseph Ratzinger, que dirigía la oficina del Vaticano que vigila la doctrina y que después sería el papa Benedicto XVI, por Iglesia: carisma y poder, un libro sobre el poder dentro de la Iglesia. Boff contó que se sentó «donde se sentaron todos los juzgados por la Inquisición». En 1985 el Vaticano le prohibió hablar en público, enseñar y publicar; cuando en 1992 quisieron imponerle otra vez ese silencio, dejó el sacerdocio. Dijo que solo podrá decir amén quien mantenga unidos el Padre nuestro y el pan nuestro. Para empezar: El Padrenuestro (San Pablo). Su artículo completo: Leonardo Boff: quién es y tres libros para empezar.

Justo L. Gonzálezla historia para todos

Justo L. González (1937). Foto: Hispanic Theological Initiative, Princeton Theological Seminary
Justo L. González (1937). Foto: Hispanic Theological Initiative, Princeton Theological Seminary

Historiador de la iglesia y teólogo metodista, nacido en La Habana en 1937. De muchacho, un maestro le elogió un ensayo, y su papá le preguntó qué había querido decir; cuando Justo se lo explicó, el papá le respondió: «Entonces, ¿por qué no lo dijiste?». Entre 1978 y 1988 contó la historia del cristianismo en diez libritos, pensados para los pastores del continente. Cuando dejó la docencia era el único profesor latino en los seminarios protestantes de Estados Unidos, y se dedicó a formar a otros con cursos de verano y becas de doctorado. Para empezar: Historia del cristianismo (Unilit). Su artículo completo: Justo L. González: quién es y tres libros para empezar.

Rubem Alvesel Espíritu y la libertad

Rubem Alves (1933–2014), en 1957. Foto: autor desconocido · Dominio público · Wikimedia Commons
Rubem Alves (1933–2014), en 1957. Foto: autor desconocido · Dominio público · Wikimedia Commons

Pastor presbiteriano, teólogo y escritor brasileño, 1933–2014. Fue pastor en Lavras, en Minas Gerais, y después del golpe militar de 1964 su propia iglesia lo denunció ante el gobierno militar. En el exilio escribió una tesis que se llamaba «Hacia una teología de la liberación», en 1968, tres años antes del libro de Gutiérrez; cuando al año siguiente se publicó como libro, el editor le cambió el título por A Theology of Human Hope, «una teología de la esperanza humana». Renunció a su iglesia con una carta que decía que «el Espíritu está donde está la libertad». Terminó escribiendo crónicas y cuentos para niños, y una de sus frases más conocidas es esta: «Dios nos dio alas, pero las religiones inventaron jaulas». Para empezar: Transparencias de eternidad (Dabar). Su artículo completo: Rubem Alves: quién es y tres libros para empezar.

José Míguez Boninoevangélico de adentro

José Míguez Bonino (1924–2012), en 1974. Foto: W. Punt / Anefo · Nationaal Archief · CC0 · Wikimedia Commons
José Míguez Bonino (1924–2012), en 1974. Foto: W. Punt / Anefo · Nationaal Archief · CC0 · Wikimedia Commons

Pastor y teólogo metodista argentino, 1924–2012. Fue el único observador protestante latinoamericano en el Concilio Vaticano II, la gran reunión de obispos católicos de los años sesenta, y uno de los presidentes del Consejo Mundial de Iglesias, que reúne a buena parte de las iglesias protestantes y ortodoxas del mundo. En 1975, poco antes del golpe militar, ayudó a fundar la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y durante la dictadura pasaba casi la mitad de su tiempo recibiendo a familias de desaparecidos. A los evangélicos de su tiempo les preguntó si no habían querido «salvar a la gente desde afuera», sin acercarse a ella. Y de sí mismo dijo: «lo que "me sale de adentro" es que soy evangélico». Para empezar: Rostros del protestantismo latinoamericano (Nueva Creación). Su artículo completo: José Míguez Bonino: quién es y tres libros para empezar.

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René Padillalas dos alas

C. René Padilla (1932–2021). Foto: Fraternidad Teológica Latinoamericana, vía Christianity Today
C. René Padilla (1932–2021). Foto: Fraternidad Teológica Latinoamericana, vía Christianity Today

Teólogo evangélico ecuatoriano, 1932–2021. Nació en Quito y creció en Bogotá, donde, camino de la escuela, lo apedrearon por ser evangélico. Le puso nombre a la misión integral y la explicaba con una imagen: anunciar el evangelio y servir a la gente son «como las dos alas de un avión». En 1974, en el congreso mundial de evangelización de Lausana, en Suiza, según una revista de la época, recibió el aplauso más largo que se le había dado a un orador hasta ese momento. Dirigió, junto con Luciano Jaramillo, el comité que tradujo la Nueva Versión Internacional de la Biblia. Para empezar: ¿Qué es la misión integral? (Kairós). Su artículo completo: René Padilla: quién es y tres libros para empezar.

Samuel Escobarla misión desde abajo

Samuel Escobar (1934–2025). Foto: IFES
Samuel Escobar (1934–2025). Foto: IFES

Teólogo evangélico peruano, 1934–2025. Trabajó durante años con los grupos de estudiantes evangélicos de las universidades del continente. En 1966, en un congreso evangélico mundial en Berlín, los otros ponentes de su panel sobre el totalitarismo como obstáculo para el evangelio dijeron que ese totalitarismo era el comunismo, y él dijo que en América Latina el obstáculo era «el totalitarismo militar y la derecha política extrema». En 1974 estuvo en el grupo que redactó el Pacto de Lausana, el documento final del congreso mundial de evangelización de Lausana, en Suiza. Sus últimos años los vivió en España, y allá dijo: «me siento parte de una diáspora latinoamericana en España». Para empezar: Cómo comprender la misión (Certeza Unida). Su artículo completo: Samuel Escobar: quién es y tres libros para empezar.

Juan Stamel Apocalipsis sin miedo

Juan Stam (1928–2020). Imagen: video de la Fraternidad Teológica Latinoamericana · CC BY 3.0 · YouTube
Juan Stam (1928–2020). Imagen: video de la Fraternidad Teológica Latinoamericana · CC BY 3.0 · YouTube

Biblista evangélico, 1928–2020. Nació en Paterson, Nueva Jersey, en una familia de origen holandés, y en 1954 llegó a Costa Rica como misionero; años después, él y su esposa, Doris, tomaron la nacionalidad costarricense. Estudió en Basilea con el teólogo suizo Karl Barth y escribió cuatro tomos sobre el Apocalipsis para mostrar que, leído como la carta de un pastor a sus iglesias, «es un poderoso mensaje de esperanza, no de miedo». En ese libro, dos testigos echan fuego por la boca contra sus enemigos; Stam contaba que empezó a entender el pasaje cuando unos pastores maya-quiché lo montaron como obra de teatro y, frente a la bestia, a los dos testigos no les salió fuego. Para él, la confianza no está en los dones sino en el Señor que los da. Para empezar: Apocalipsis y profecía (Kairós; reeditado por JUANUNO1 y por ABYAD). Su artículo completo: Juan Stam: quién es y tres libros para empezar.

Lo que tienen en común

Se leyeron unos a otros. Padilla y Escobar llevaron juntos la misión integral a Lausana, en 1974. Míguez Bonino y Justo L. González trabajaron juntos en la traducción al español de las obras de Juan Wesley, el fundador del metodismo. Cuando salió el primer libro de Rubem Alves, Míguez, que le escribió el prólogo de la edición en español, vio en ese libro una señal de que la marea empezaba a cambiar. Y cuando asesinaron a monseñor Romero, Ellacuría dijo: «Con monseñor Romero, Dios pasó por El Salvador».

A varios, escribir así les trajo castigos, vigilancia y hasta la muerte. A Boff, el Vaticano le prohibió hablar y publicar. A Gutiérrez lo investigó durante años la oficina del Vaticano que vigila la doctrina, y nunca lo condenó. A Cardenal lo suspendió el Vaticano, y en sus últimos años lo persiguió el partido al que había servido, el sandinista. A Alves lo denunció ante la dictadura su propia iglesia. A Escobar, que vivió en Argentina en los años setenta, lo vigilaba la policía. A Romero y a Ellacuría los mataron. Escribieron desde parroquias, barrios, universidades de países en guerra y unas islas del lago de Nicaragua.

Cómo usar esta lista

No hace falta leerlos en orden. Si te dijeron que la religión consiste en rezar mucho, empieza por Romero. Si quieres leer el evangelio con los ojos de unos campesinos, empieza por Cardenal. Si creciste con miedo al Apocalipsis, empieza por Stam. Si en tu iglesia te dijeron que ayudar al pobre no es evangelizar, empieza por Padilla y por Escobar. Si eres evangélico y te preguntas si se puede ser evangélico y meterse en el dolor de los demás, en vez de mirarlo desde lejos, empieza por Míguez Bonino. Si tu iglesia te cortó las alas, empieza por Alves. Si quieres saber de dónde viene la iglesia en la que creciste, empieza por González. Si solo has oído «teología de la liberación» como un insulto, empieza por Gutiérrez y por el Padrenuestro de Boff. Si te preguntas qué tiene que ver la salvación con lo que pasa en tu país, empieza por Ellacuría. Lee con la Biblia abierta al lado, y con alguien con quien conversar lo que vayas encontrando.

Durante mucho tiempo la teología nos llegó traducida, y estos once la escribieron desde aquí.

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